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Thalía: así pasó de ser muy odiada en las redes a una de las hispanas más seguidas

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A sus casi cinco décadas, Thalía Sodi (47) -conocida simplemente como Thalía- ha acumulado suficientes logros de los que jactarse: seis nominaciones al Grammy, la trilogía de teleseries más exitosa en México -que, de acuerdo con la leyenda urbana, logró que 2.000 niñas fueran bautizadas como Marimar en Filipinas- y una estrella en el Paseo de la Fama. No obstante, este 2018, la cantante consiguió transformarse en una verdadera celebridad internacional a causa de un vídeo… Y no precisamente relativo a un lanzamiento musical. Porque la latina, al transmitir su primer Live de Instagram, realizó un discurso que, tras numerosas bromas, se convirtió en su hit inesperado. Y es que “Me oyen, me escuchan” ha sido más que un gesto de humor. Ha transformado a Thalía en una de las mujeres más seguidas del mundo hispano. Sin embargo, la reputación de la artista no siempre estuvo bien posicionada en las redes. Su apasionada afición por la caza y una particular cercanía a Donald Trump le jugaron malas pasadas.

Hasta 2017, Thalía -famosa por canciones como Amor a la mexicana y Arrasando– mantenía un perfil bajo y poco destacable en las redes sociales. Excepto por algunas instantáneas de sus vacaciones, selfies con sus dos hijos y postales de su ostentosa vida junto al productor Tommy Mottola. Pero, en algún punto de este verano, parece que Thalía descubrió que Instagram podía ser más que una herramienta comunicacional y, con el estreno de su dueto junto a Natti Natasha, decidió darle un giro a su personalidad pública, mostrándose más graciosa. Así, el 2 de julio, optó por teñirse el pelo azul y grabar un compilado de historias en las que afirmaba “haber despertado muy geisha”, lo que provocó que sus likes incrementaran entre 400.000 y 600.000 clics. A raíz de ello, Thalía continuó experimentando y comenzó a filmar divertidos vídeos en los que presenta sus dietas, se ríe de su supuesta costilla perdida (la que se habría quitado para adelgazar) y afirma que “se vuelve zorra, zorrísima” con el ajetreo del tráfico.

De ese modo, la segunda semana de agosto, Thalía logró captar la atención de la prensa través de una transmisión en vivo. En teoría, la intérprete -al no saber utilizar Instagram Live- habría tenido la necesidad de preguntar a sus seguidores (con un baile) si “la oían, la escuchaban y la sentían”, pero jamás imaginó que no saber cómo prender y apagar la aplicación podía consagrarla como la nueva sensación de internet. Es más, fue tal el éxito del vídeo, que el clip se trasladó a Youtube y, después de que un usuario lo musicalizara y otro lo coreografiara, la misma Thalía lo publicó como sencillo oficial. A partir de ese momento, el personaje de Thalía (con su explosivo humor) se convirtió en lo más viral del año y, con ello, sus canciones. Por ejemplo, No me acuerdo alcanzó las 400.0000.000 reproducciones y su Instagram superó la cifra de 11.000.000 de seguidores, lo que innegablemente ha mejorado su valoración en las redes sociales.