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Las bacterias que viven en el tracto digestivo de los seres humanos influyen en la manera en la que el cáncer responde a la inmunoterapia, lo que abre una nueva vía de investigación para mejorar este tipo de tratamiento, indicaron dos nuevos estudios publicados este jueves en la revista Science.

Un estudio encabezado por investigadores del Centro Oncológico MD Anderson de la Universidad de Texas mostró que en los pacientes con buena respuesta a la inmunoterapia, las “bacterias buenas” tienen mayor presencia.

Para el estudio, el equipo reunió y analizó muestras de microbioma de 112 pacientes con melanoma metastásico que también estaban tomando inhibidores de PD-1, un tipo de terapia que activa el sistema inmune para atacar tumores.

Los pacientes con un elevado nivel de bacterias Faecalibacterium y Clostridia tuvieron más probabilidades de responder al tratamiento, con una supervivencia más larga y de libre de progresión; en los pacientes con abundancia de bacterias Bacteroidales se encontró lo contrario.

El análisis de la respuesta inmune de los pacientes reveló que aquellos con microbios benéficos tendían a tener más células inmunes, las cuales tienen más probabilidades de infiltrar y matar los tumores.

El trasplante de microbios de los pacientes con mejor respuesta a ratones libres de gérmenes y el monitoreo de su respuesta a los inhibidores PD-1 tuvieron resultados similares a lo observado en seres humanos, indicaron los investigadores.

En el segundo estudio, investigadores de Francia, Suecia y Estados Unidos exploraron la manera en que los antibióticos influyen sobre los resultados de los pacientes con cáncer pulmonar o renal sometidos a inmunoterapia, siendo tratados con los mismos inhibidores PD-1.

Los pacientes que tomaron previamente antibióticos para infecciones urinarias y dentales, por ejemplo, tuvieron una supervivencia reducida en comparación con los que no lo hicieron.

El análisis de los microbios intestinales de los pacientes reveló que la abundancia de la bacteria Akkermansia muciniphila se asoció con los mejores resultados clínicos.

La especie fue detectable en 69 por ciento de los pacientes con una respuesta parcial y en el 58 por ciento de los pacientes con una enfermedad estable, pero sólo se detectó en el 34 por ciento de los que no respondieron a la terapia.

En ratones tratados con antibióticos, la suplementación oral de bacterias incrementó la eficacia de las células inmunes de los ratones, lo que elevó su respuesta a la terapia.

“Uno puede modificar su microbioma. Realmente no es tan difícil. Así que creemos que estos hallazgos abren nuevas y enormes oportunidades”, afirmó Jennifer Wargo, profesora asociada del Centro Oncológico Anderson, quien encabezó el primer estudio.